Mientras se cocina el arroz y se calientan los frijoles me doy un tiempo para escribir en este mi espacio virtual en el mundo. El día ha sido tranquilo desde temprano y muy rico de vivir.
Me desperté para leer dos libros de yoga,
Kundalini Tantra y
Asana Pranayama Mudra Bandha escritos por el Swami Satyananda Sarawasti. Los dos son de los mejores libros de yoga que hay según el chico de la montaña -apodado también el salmón. Al parecer son muy especiales porque contienen todas las posiciones de yoga, además de hablar de la respiración, la filosofía y la parte espiritual de este ejercicio.
Luego de leer un poco empecé a hacer algunos ejercicios que ya conocía y otros que son nuevos para mi. No me di cuenta pero cuando vi el reloj era muy temprano. Descubro que cada movimiento es importante, cada exhalación y cada inhalación.
Antes de empezar a hacer las posiciones, o, asanas, preparé la habitación, me traje la calefacción, velas e incienso. Cuando abrí la ventana un pajarito voló exactamente hacia donde yo estaba y se paró frente a mi, a la altura de mis ojos. Me dió miedo, y mi cuerpo se hizo hacia atrás. Luego el pajarito voló hacia la tierra, para tomar fuerza y volver hacia mi otra vez. Fue uno de esos momentos de gozo y misterio que uno experimenta cuando está lejos de la ciudad.
Afuera las montañas nevadas, el gran fiordo y el bosque. Es lindo estar aquí. Y la comida ya está lista.