Hace un par de días acudí al café Le Temeraire para que el indefinible poeta, actor, director de cine y psicomago nacido en Chile Alejandro Jodorowsky me leyera las cartas del tarot. Mi mamá vino conmigo a las 3:00pm y las dos esperamos pacientemente algunas horas a que se realizara una tómbola con nuestros nombres. El sistema es que llegas a las 3:30pm; más o menos 40 minutos después te dan un papel donde escribes tu nombre, se hace una tómbola y los nombrados son los que pueden ver a Jodorowsky para que les lea el tarot.
Mamá y yo conocimos entre la gente que había en el café a una chica que visitaba Paris desde Milán y a otra chica de Buenos Aires que está haciendo un viaje por Europa para tomar un tren transiberiano en Moscú . En el café había un ambiente de mucha emoción e incertidumbre. La chica de Milán estaba realmente ansiosa por ver a Jodorowsky porque hace unos años lo había entrevistado para la televisión italiana. La argentina fumaba un cigarro tras otro fuera del café. Mi mamá estaba acalorada e iba y venía para echar un vistazo a las tiendas que están alrededor del café.
Cuando hicieron la tómbola ni mamá ni la chica de Milán ni la argentina salieron elegidas. Pero yo sí. Curiosamente en vez de sentirme felíz y emocionada, me dió pena que las demás no salieran también elegidas. Bueno, pero al final, !no sé si me hubiera dado más pena que no me eligieran a mi!
Cuando tocó mi turno para la lectura el tarot me latía muy fuerte el corazón. Me senté frente a Jodorowsky y me temblaban las manos. Él es un hombre muy cálido de sonrisa generosa pero aún así yo estaba muy nerviosa porque curiosamente la gente se amotina alrededor de la persona a la que le leen el tarot para oir y observar. Eso me inhibió mucho, porque para mí era un momento privado y no público. Él me dió una explicación a mi pregunta y después abrió las cartas del tarot y me explicó lo que significaban y me dió una idea acerca de cómo resolver mi pregunta.
Salí del café con la cabeza dándome vueltas pensando mucho en mi infancia, que él mencionó y tratando de recordar detalles y experiencias.
Quisiera darle las gracias a Jodorowsky, porque haberlo conocido y haber oido lo que él pensaba y sentía acerca de lo que le conté fue muy constructivo. Creo que por ello es tan generoso de su parte escuchar a la gente. Además de prestar sus oídos y sus ojos, ofrece ideas para resolver las preguntas de manera creativa.
G R A C I A S S E Ñ O R A L E J A N D R O J O D O R O W S K Y.


