
Hoy fue uno de esos días en los que todo salió suave suavemente, trabajé por la mañana y más tarde me alcanzó tiempo para cocinar una sopa de butternut squash, -que es un tipo de calabaza de la cual investigaré el nombre en español muy pronto- y unas papas con cebolla y chile. No es fácil convertirse al vegetarianismo en una capital donde un pedazo gordo de carne sobre un plato es el símbolo nacional más codiciado, más aún si se le acompaña con una copa de vino, PERO recordé que mi primer compañera de piso en Londres era una vegetariana de origen indio que cocinó una vez esa sopa de calabaza. Le escribí, como siempre para pedirle consejos de hogar –ella es una excelente mujer, inteligentísima, buena cocinera, guapa, sensible y experta en resolución de conflictos... Amablemente me dijo: “fácil, hierve la calabaza, con un ajo y unos chiles verdes –al gusto y ya que esté mushy, lo cual interpreto yo como medio consistente, los licúas y listo, a hervir con sal al gusto. Como hoy hizo frío en Baires cayó bien la sopita caliente con ese picorcito que dan los chilitos verdes –nótese que en Argentina la palabra chile no les significa nada, se dice ají.
En fin, después de comer pensé que antes de que me agarrara el sueño por sorpresa, podía aspirar el departamento. Sí, es verdad, además de cocinar me puse a aspirar el departamento, quise ser una buena ama de casa y una buena esposa y hasta tuve la energía para mover los muebles y reacomodarlos. Cuando el esposo entró al living se espantó al ver todo tan ordenado y no patas parriba. Ya que estaba limpito y en orden el depto, se me ocurrió que como es vienes podía celebrar haciendo una torta de mandarinas que me pasaron. La torta se hace con un molde tipo budín inglés mediano. El resultado fue estupendo, la verdad que superó mis últimas tortas –entiéndase pastel por torta. Aquí escribo la receta, en serio es riquísimo y facilísimo, por cierto que como no tenía molde de ese tipo me aventuré a comprar uno de silicona made in china y resultó divertido tener un molde de plástico que no se quema.
Receta del pastel de mandarinas o torta de mandarinas
Ingredientes:
2 mandarinas
4/3 partes de una taza pequeña de aceite
1 huevo
1 taza de azúcar
1 y ½ taza de azúcar
1 taza de harina leudante (con levadura incluida si no tiene agréguele un poco de royal, aunque debo confesar que no sé cuánta)
Tiempo en el horno: 40mins a 180grados
Preparación:
Lave bien las mandarinas bajo el agua. Parta una de las mandarinas en dos y quítele los huesitos. Luego de que se haya asegurado que no hay más huesitos, eche la mandarina a la licuadora con todo y cáscara. Agregue el jugo de la otra mandarina volviendo a quitar todos los huesitos. Ya que estén molidas agregue el aceite y el huevo y vuelva a licuar hasta que quede una pastita homogénea. Ponga la mezcla en un bol y agregue suavemente la taza de harina leudante mezclándosela sin batir. Ponga la mezcla en un molde tipo budín inglés mediano previamente mantecado y enharinado. Cocine la torta en el horno precalentado hasta que los costados y la tapa estén ligeramente doraditos. Cerciórese de que está cocida con un palillo si sale limpio ya está. Una vez fría la verdad que cómala así tal cual, es deliciosa como viene al mundo. ¡Disfrute!

2 comments:
qué lindo, jeje, aquí todavía las mandarinas no están muy dulces, tal vez para noviembre
Lala ya viene noviembre prepárate para la torta, creo que la cocinaré yo misma en tu casa si es que esperas.
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